
En la pobreza: todos los cuartos se comparten
compartimos un solo colchón, se hunde hasta el alma todas nuestras emociones son colectivas botadas en el mismo lugar con paredes manchadas de mo y carencias
en la pobreza, no tenemos pensamiento unilateral, tenemos las mismas ganas, las mismas quejas
soñamos todos juntos como si tuviéramos sueños a los que aspirar
en la pobreza: todos los cuartos se comparten lo leí en un libro que toda mi descendencia podría leer, guardado en mi librero de madera hecho de muebles viejos y clavos oxidados en el cuarto
mi cuarto, el cuarto en la pobreza: todos los espacios se comparten
cómo no escucharnos llorar, reír y respirar fuerte o despacio
cómo no escuchar las quejas de mi hermano, sube la voz de la frustración pensando que nadie lo escucha, y nadie lo hace, aquí todos somos el mismo grito, el mismo oído
compartimos hasta la incomodidad, los silencios, el llanto, la bolsa del té que llega a mamá cargada y el cuchillo desgastado de la mantequilla
cómo no iban a escuchar mi poesía, si en la pobreza todos los cuartos se comparten, aquí los susurros son gritos
no se donde empiezo yo y termina el otro todos nacimos del mismo corazón que tenemos en el pecho y respiramos por el mismo rasmillón
en la pobreza: todos los cuartos se comparten
todos lloramos por una causa compartida y rezamos de rodillas
el rezo es personal, casi como si Dios no fuera con todos igual.
Sobre el autor
Estudiante de Literatura. Amante de las mandarinas y poeta a veces.