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Intemperie
opinión

Intemperie

por Sofía Aránguiz

La cara pulida y hegemónica expulsa palabras abominables; los comentarios inhumanos nos abruman a tal punto de no querer escuchar. El silencio resulta ser la mejor opción: no comentar ni tocar el tema. Pero al callar nos encerramos en una incertidumbre que se repite, que se vuelve redundante. Que condena la convivencia.

La emocionalidad cargada me atraviesa y me pregunto: ¿en qué momento la decencia humana pasó a ser algo cuestionable? Detrás de un velo pesado se esconde una realidad inquietante. La individualidad pasó a ser algo primordial, al extremo de reprochar las diferencias con un odio interiorizado, como si la diversidad fuese una amenaza y no la raíz misma de nuestro pensamiento.

La modernidad que nos prometió abrigo nos expone a la intemperie, dejándonos a merced de los peligros. Nos habló de progreso, pero nos dejó caminando sobre piedras puntiagudas. El individuo que busca encontrarse, avanza por un camino pedregoso, intentando no tropezar, no caer en desgracia, pero con cada paso recuerda que la frágil ruta está diseñada para desmoronarse, con o sin nosotros en el trayecto.

Nos volvimos volátiles, nos volvimos incomprensibles, atrapados en una modernidad indecisa, manipulada, que se disfraza de certeza mientras erosiona lo humano. Los poderosos reescriben las reglas en un pestañeo, dejando a los marginados a la intemperie. Todos deseamos algo distinto, pero el discurso polarizado se resiste a ser tejido. Los hilos rojos no alcanzan para construir el abrigo que buscamos, y las polillas han devorado la mitad del tejido, dejando al descubierto una realidad privilegiada.

La pregunta es cómo recuperar la decencia como valor compartido. Tal vez el desafío sea volver a tejer incluso con hilos desgastados, donde el silencio no sea el protagonista y la discusión se convierta en rutina. Donde cada palabra sea un comienzo que dé inicio a una modernidad pensada y levantada por quienes han sido constantemente olvidados.

Intemperie: A cielo descubierto, sin techo ni otro reparo alguno.

Sobre el autor

S
Sofía Aránguiz

Estudiante de Psicología. Me interesa cómo las temáticas socioculturales se involucran en lo personal y se tensionan con lo colectivo.