
Hay un cuartito con el mundo entero, y en él se encuentra una rosa que no es nadie en el mundo. Lleno se encuentra este cuartito de grandes elefantes; pequeña es la rosa, invisible a su lío. Ruidoso es el cuartito, lleno de trenes con grandes destinos; inmóvil es la rosa, que permanece sin camino. Numerosos son los hombres que comparten su dicho; solitaria es la rosa, sin boca ni suspiro.
El mundo es muy grande para esta rosa y pequeño es su sitio, pero si el mundo cabe en un cuartito, ¿por qué la rosa no cabe en este mundo?
Al lado de este cuartito se halla una estrella. Esta estrella no es el mundo, y más notable que ella es un secreto, pero a este lugar pertenece una rosa.
Cuando la rosa dejó el cuartito, se encogieron los elefantes, se perdieron los trenes y callaron los hombres. El mundo entero no era nada sin la rosa, y ahora la rosa era todo su mundo.
Sobre el autor
Estudiante de Arquitectura. Me interesa conocer para ser amada y amar para apreciar todo lo que me es conocido.